Los Toreros Muertos llevan su loco directo a Santander

Los Toreros Muertos llevan su loco directo a Santander

El sábado 30 de septiembre la banda de Pablo Carbonell se sube al escenario de Las Llamas

Imagen de rcantabria
Redacción Cantabria
Toreros muertos
Toreros muertos

Pablo Carbonell, gaditano asentado ya en Madrid, había empezado una carrera artística junto al humorista Pedro Reyes formando el dúo cómico Pedro y Pablo, y pasando de actuar en El Retiro a hacerlo en La Bola de Cristal. Asiduo asistente a conciertos, en una jam session conoce al bajista gallego Many Moure. Al poco tiempo, un teclista argentino llamado Guillermo Piccolini se les une para formar una banda. De este modo, y sin que parezca un chiste, un showman cachondo y polifacético, un bajista gallego y un teclista argentino forman, en el ocaso de la denominada Movida Madrileña, Los Toreros Muertos: “Nacimos en un bar de Chueca cuyo nombre no queremos recordar dado que ninguno de nosotros mantiene intereses comerciales en él.

Guillermo Piccolini, argentino recién llegado a Madrid, se une al grupo atraido por la intelectualidad de éste. Al poco tiempo descubre que ninguno de sus componentes tiene carrera universitaria, pero ya es tarde para él. Ya estamos constituidos”. Tras unos cuantos conciertos en Madrid, aparecen en la cuarta edición de la Fiesta del Estudiante y la Radio, retransmitida por Radio 3 logrando despertar el interés de Ariola, con quien lanzan el maxisingle “Bares, Bares” (Ariola, 1986) preludio de sus “30 Años de Éxitos” (Ariola, 1986), donde aparte de humor surrealista y mucho cachondeo nos regalan un puñado de buenas canciones, algunas de ellas a estas alturas, clásicos de los 80 españoles. En ambos discos, además, Pablo Carbonell muestra sus dotes como dibujante. “Mi agüita amarilla” resulta un éxito y aquel verano se hinchan a tocar, liándola siempre que pueden, como en el concierto en Oviedo junto a Los Rebeldes, que finalizaría en una auténtica batalla campal. 

Su popularidad llega a América Latina, tocando el 17 de septiembre de 1988 junto a otros artistas como Los Prisioneros, Miguel Mateos, Timbiriche, José Feliciano, Yordano, Océano, Compañía Ilimitada o Pasaporte en un festival en el estadio Nemesio Camacho de Bogotá llamado Concierto de Conciertos. Los Toreros Muertos estaban en su momento más dulce cuando lanzan al mercado “Por Biafra” (Ariola, 1987), un disco que no aguantaba la comparación con el anterior, pero que aún seguía conteniendo un buen puñado de buenas canciones. Una de ellas, “Manolito”, se vende como una de las primeras muestras de reivindicación homosexual en España. Con “Mundo Caracol” (BMG / Ariola, 1989), un disco experimental y atrevido rendido al surrealismo de unas mentes inquietas, Los Toreros Muertos finalizaban el periplo en Ariola. Ya bajo el sello Pasión Cía editan  “Cantan en Español” (Pasión Cía, 1992), tras el cual el grupo se disolvería. En una entrevista realizada por Pablo Carbonell en 1995 al diario El País, este contestaba preguntado al respecto: “Los Toreros Muertos me siguen divirtiendo mucho. Lo que pasa es que ahora me resulta muy complicado y difícil seguir con mi grupo”. 

Después del regreso llego un nuevo directo y ahora nuevo disco y un show megadivertido.

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