Novia del Mar

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Manuel Encabo

Santander, eres novia del mar, que se inclina a tus pies y sus besos te da (Bolero de Jorge Sepúlveda)

Santander fue fundada como puerto romano mercantil y minero en tiempos de Jesucristo ( Portus Victoriae Iuliobrigensium) . Sus inicios indican su noviazgo con el mar que se confirma en toda su historia, pero sobre todo, es ese amor por el mar lo que ha propiciado que en Santander se canten tradicionalmente boleros, habaneras y canciones marineras (las dos primeras como legado vivo de los esforzados indianos montañeses y la última de clara influencia musical mexicana). Me llama poderosamente la atención que siga sin valorarse esta romántica relación con el mar, regada con las lágrimas de miles de indianos, marineros, pescadores y esforzados marinos en toda su historia. Al bolero no se le presta atención, ni a los indianos que lo trajeron y que siguen siendo en la actualidad considerables fortunas que podrían colocar a Santander en el primer puerto Español y devolverle el esplendor cultural de sus "baños de ola" en los que llegaron el bolero y la Habanera a nuestra ciudad hace más de 100 años. A nadie le llama la atención que Santander pueda presumir, por ejemplo, de ser el primer lugar de Europa dónde se interpretó un bolero . Y es que el noviazgo entre Santander y el mar data desde antes de Jesucristo

El noviazgo con el mar tatuado en su piel

El actual escudo de Santander representa la Reconquista de Sevilla en el año 1248 durante el reinado del Rey Fernando III "El santo" de Castilla, por parte de una flota de marineros cántabros al mando del almirante lardeando (o camargués) Ramón de Bonifaz y Camargo 13 naves de vela, además de 5 galeras que se habían construido ex profeso a expensas de la Corona en los astilleros (las reales Atarazanas) de Santander a lo largo del año de 1247. En él figuran la Torre del Oro sevillana y la nave en la que Ramón de Bonifaz remontó el río con su flota cántabra y tras dos embestidas consiguió quebrar las cadenas con dos carracas de carga reforzadas y romper el puente que unía Sevilla con Triana, el 3 de mayo de 1248, declarado como "día de la Santa Cruz". Dice la crónica que en la rotura del puente "consistió toda la victoria, porque los moros desde aquella hora conocieron ser vencidos". En efecto, el rey musulmán Axataf, al verse cercado y sin esperanzas de socorro, rindió la ciudad a los cristianos el 23 de noviembre de 1248. En 1250 Ramón Bonifaz fue nombrado el primer "Almirante de Castilla" de la historia.

La primer base naval española del Atlántico

En 1296, justo tras fundar la "hermandad de las Marismas" con las villas marineras del Cantábrico, sufre un incendio devastador, preludio de los varios que marcarían su historia, como el de 1311, tras el que el Rey Fernando iV le exonera de todo diezmo, declarándole "Behetría" - dependiente sólo del poder real- que suscitó una guerra con el marqués de Santillana, tras el que lleva el título de "muy noble y muy leal", pero especialmente fue en 1372 y tras la victoria en La Rochelle de la flota Castellana de Enrique II de Castilla frente a los ingleses, Santander se convierte en la base naval del Atlántico, siendo el tercer astillero español, tras las atarazanas de Sevilla y las Drassanas de Barcelona, con su consecuente desarrollo mercantil, que le expuso a la temida peste - que diezmó su población- cuando en 1497 hizo escala en la villa la Armada de Flandes para desembarcar a Margarita de Austria, que venía a casarse en Reinosa con el príncipe don Juan, heredero de los Reyes Católicos. No fueron estos incendios las últimos grandes desastres en santander: el 3 de noviembre de 1893, explotó el buque vizcaíno Cabo Machichaco en el muelle de Santander cargado con 51 toneladas de dinamita y en la madrugada del 15 al 16 de febrero de 1941 ardió prácticamente toda la ciudad. Felipe II planeó amurallarla y fortificarla y Carlos III supo ver su potencial cómo astillero y como centro de fabricación de cañones en la Real Fábrica de La Cavada que siguen presentes en La Habana en el Callao y en muchas fortalezas de toda América.

El puerto mercante del Atlántico

En 1748, la orden real de construir el llamado "camino de las lanas", que uniría Burgos y Santander, convertiría el puerto en centro del comercio del norte, al tiempo que se convierte en Obispado y en 1755 Fernando VI le otorga a la villa el título de Ciudad y surge la poderosa burguesía mercantil santanderina.

El cuarto puerto trasatlántico español

Cuando en 1783 se crea el llamado "Consulado de Mar y Tierra de la muy noble y muy leal ciudad de Santander" su puerto pasa a ser el primer puerto de correos y el primer puerto harinero de España, convirtiéndose la "montaña" en Provincia Marítima (1816), y después como provincia de Santander, en (1833), pero los emigrantes a América se siguieron denominados "indianos montañeses", que emigraron a Cuba en el siglo XIX - cuando el bolero se gestaba en la isla- como Ramón Pelayo "marqués de Valdecilla", fundador del hospital santanderino o Antonio López "marqués de Comillas", fundador de la naviera Trasatlántica que situó a Santander en ese importante puerto y posteriormente a México - cuando de nuevo el bolero causaba furor en el país azteca- donde casi todas las fortunas que se han creado en México partieron de una modesta tienda de abarrotes (ultramarinos) y llegan a grandes cadenas de hipermercados (como los de la familia Losada); emporios agroalimentarios (familias Tricio y Porres); financieros (hermanos Cossío) o industriales, con el ejemplo de Manuel Abascal.

La principal estación balnearia del "tourismo" del Cantábrico.

Durante la segunda mitad del siglo XIX - en plena efervescencia indiana- aprovechando el auge de las estaciones balnearias entre las clases acomodadas europeas, que introducían un nuevo concepto de ocio asociado a la salud, una serie de iniciativas hosteleras promocionaron Santander en la Corte por sus playas propicias para los baños de ola (la primera temporada se anunció en la prensa en 1856) e impulsaron la creación de la ciudad-balnerario de El Sardinero, que se consolidó como destino estival de la alta sociedad española a principios del siglo XX, que demandaba músicas "de moda" en el Santander de principios de siglo, llegando así el bolero en los primeros años del siglo XX desde una Habana donde causaba furor y que en sólo 12 días se comunicaba con el puerto santanderino, y la Habanera, que causaba furor en Madrid en la misma época, junto al cuplé y que llegaban con las principales figuras musicales de la época al Casino Santanderino, frecuentado por el propio monarca Alfonso XIII, la aristocracia y la alta burguesía.

No solo el bolero y la habanera, sino el capital indiano, llegó y sigue llegando de América sin que nadie lo perciba.

En Santander hay más de 30 grupos de bolero y se ofrecen cerca de 300 conciertos de bolero anuales, sin el menor eco en los medios de comunicación. Es la única ciudad de la península que ofrece dos festivales de bolero - el Festival Santander de Bolero y el EnBoCa ( Encuentro Internacional de Bolero del Cantábrico)- sin que llame la atención de los medios de comunicación, pero lo principal es que el bolero y la habanera junto con la canción marinera sigue estando presente en todas las reuniones familiares de Santanderinos y siguen cantándose aún en las pocas tabernas donde se conservan las tradiciones santanderinas, sin recibir el menor apoyo institucional. El bolero y la habanera siguen siendo ignorado como "patrimonio cultural inmaterial etnográfico" en Cantabria inexplicablemente.

Resulta aún más inexplicable que no se refresquen los lazos con los actuales indianos en México. Personajes con tanta influencia como Casimiro del Collado, uno de los principales accionistas del Banco Nacional y de los ferrocarriles mexicanos o Félix Cuevas, conocido aquí por haber sufragado parte del asilo de Potes, son sucedidos en el siglo XX por una nueva hornada de empresarios de éxito: los Losada –con un imperio de hipermercados y supermercados–; los Abascal, con varias fábricas de plásticos; los Guerra o los Cossío, que tienen auténticos imperios económicos. Varios de ellos han aparecido en los listados que realiza la revista norteamericana Forbes con los nombres de los más ricos del Planeta. Otón Porres, otro cántabro, es presidente de los azucareros y Eduardo Tricio, que tiene 200.000 cabezas de ganado en inmensas granjas con nombres de localidades montañesas, ha convertido su leche Lala en la primera del país, con un 40% de cuota tras la compra de Parmalat México. El grupo Lala tiene ocho fábricas, 128 centros de distribución y 3.500 camionetas de reparto y su influencia también crece muy rápido en el sur de los EE UU. Por su parte, Valentín Ruiz controla el grupo Intra, una corporación con industrias, empresas de servicios, constructoras y negocios agroalimentarios.

Más conocidos por sus actividades en España son los hermanos aceiteros Gómez Sainz, que se han convertido en los segundos mayores accionistas del grupo Cortefiel, con más de un 10% de las acciones, y de la constructora OHL, donde tienen el 5,6%. Domínguez y sus colaboradores de varias universidades mexicanas que participarán en el libro prestarán atención también a algunas de estas historias particulares, como la de Florencio Gómez Cuétara –fundador de las Galletas Cuétara a su retorno a España– y recogerán la evolución de los empresarios que en México se siguen sintiendo cántabros, por muchas generaciones que hayan pasado desde su marcha.

Pareciera que la relación de amor entre Santander y su enamorado el mar, estuviera sujeta a un amor " a escondidas", como decía otro bolero de Jorge Sepúlveda - que tiene en Santander la única estatua erigida a un bolerista español en toda la península, situada como su propio bolero "mirando al mar" sobre la preciosa bahía santanderina- sin el apoyo de ningún gestor cultural ni ninguna institución que recupere la importancia y el valor de la relación de Santander con el mar y con ella la importancia de sus indianos y de su legado sentimental dejado en forma de bolero y habanera como herencia para las futuras generaciones de Santanderinos:

" En las sobras de la noche
nuestras alma juntas van
prisioneras de un cariño 
que nos lo quieren robar

a escondidas y en voz baja
yo te digo que te quiero
como si fuera un pecado
tengo que llevar oculto
a escondidas nuestro amor"