Pasó la Tuna por Laredo

Pasó la Tuna por Laredo

Rondas, pasacalles, serenatas improvisadas y un extraordinario festival han mecido a Laredo al son de las tunas durante todo el fin de semana

Imagen de rcantabria
Redacción Cantabria
Bailando la capa en Laredo
La Tuna invadió Laredo (FOTO:Bardón)

Más de un centenar de tunos procedentes de Burgos, Segovia, Cáceres, Málaga, y Murcia, además de los anfitriones de la Tuna de Magisterio de Santander, han encandilado con sus voces y melodías a un público agradablemente sorprendido que se ha quedado con ganas de más. Las capas de estos zalameros juglares, herederos de una tradición que festeja sus siete siglos de existencia, exhibirán en adelante el escudo de la villa pejina como expresión de su más reciente conquista. Y no sería de extrañar que a estas horas alguna moza estuviese aprendiendo los secretos del bordado para acabar esculpiendo en una cinta un mensaje de amor apasionado dictado por su corazón arrebatado. Estragos de un vendaval de romanticismo lírico capaz de hacer vibrar hasta a las piedras.

Pasodobles, habaneras, arias de ópera, rancheras y hasta barcas marineras han enriquecido el tradicional repertorio de las tunas en un memorable Certamen Nacional de Tunas de Magisterio que escogió Laredo para librar su XXIX edición. Un duelo a la antigua usanza entre hermanas cofradías que cuentan entre sus filas con gentes de gran ingenio, voces de mucho trapío, factorías de ironía, acrobáticos panderetas, púas de pulso soberbio y abanderados maestros en ondear su valía. El alcalde de Laredo, Ángel Vega, se sumó con sus elogios a la unánime admiración por una iniciativa impulsada desde el área de Turismo y Festejos por la concejal Laura Recio, quien dejó abierta la posibilidad de que este tipo de encuentros puedan convertirse en un clásico del calendario pejino.

El programa oficial arrancó la noche del viernes junto al viejo Ayuntamiento. Las seis tunas presentes se turnaron para hacer ronda bajo un balcón ocupado por la propia concejal y joviales sanjuaneras que nunca antes se vieron en una igual. Con los cuellos implorando la incertidumbre de un beso, los tunos se vaciaron de recursos linsojeros y recibieron a cambio un sirimiri de flores, como procede en Laredo. Con los tunos tan resueltos, hasta Cupido accedió a trabajar horas extras en tierras de buen amor. 

El sábado por la mañana, sacudidos los romances, todas las tunas en liza, retornaron a formar. El pasacalles les dio una nueva oportunidad para afinar unas armas concebidas para cortejar a mozas desprevenidas ajenas al huracán. En sus idas y venidas cosecharon ovaciones, arrancaron los olés, incentivaron las palmas y si el asunto lo quiso no tuvieron ni un reparo en echar rodilla al suelo para cantar su querer. 

En comida de hermandad intercambiaron sus chanzas, rememoraron andanzas y recrearon sus panzas con cocido montañés. Con paella y chuletones, y hasta un brazo de gitano, que cantar da mucho estrés. Ya en la Casa de Cultura comenzaron el concurso. Con la sala abarrotada, sin merengues ni culés, dos horas treinta de clásico, no quedó títere en pie. Hasta la alarma de incendios acompañó a los de Burgos en su divertido sketch. Anecdótica arrancada de una velada fetén. El respetable entregado, las almas puestas en pie y los tunos entregados con oficio a su quehacer.

Ávila fue distinguida por la amistad que les une a sus colegas de Santander. Cáceres se llevó el galardón a la Tuna más Tuna, principal entorchado en liza, y sumó, además, los reconocimientos a mejor pandereta, mejor solista y mejor pasacalles. Las mejores actuaciones fueron, en este orden, para Málaga, Segovia y Cáceres. El premio a la mejor canción original fue para Murcia. Málaga se apuntó los títulos de mejor tema instrumental y tuna más simpática. El mejor bandera y el mejor púa fueron los de Segovia, y Burgos obtuvo el premio a la mejor ronda. Pero más allá de los títulos oficiales, un novato malagueño protagonizó el momento de la noche, al superar en directo el adiós a la niñez y ser investido tuno. Sus lágrimas de emoción pusieron el colofón a un evento memorable. La juerga salió de ronda con el reloj de su lado. A las tres dieron las dos. Y a algunos la madrugada les sobrevino cantando romances a flor de piel. Coplas vivas en Laredo. ¡Las tunas siguen en pie!
 

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